El sacramento de Confirmación
Solicitud de confirmación
Los sacramentos de la iniciación cristiana —Bautismo, Confirmación y Eucaristía— nos introducen progresivamente en la vida de fe y nos hacen partícipes del amor de Dios. A través de ellos, la Iglesia nos acompaña desde el inicio de nuestro camino cristiano, fortaleciendo nuestra relación con Cristo y con la comunidad.
En esta sección encontrarás una explicación sencilla y clara de cada uno de estos sacramentos, su significado y su importancia en la vida cristiana.
¿Qué lugar ocupa la Confirmación en el designio divino de salvación?
En la Antigua Alianza, los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor reposaría sobre el Mesías esperado y sobre todo su pueblo. La vida y misión de Jesús se desarrollan en plena comunión con el Espíritu Santo, y tras su resurrección, los Apóstoles lo reciben en Pentecostés, comenzando así la misión de la Iglesia.
Desde entonces, mediante la imposición de las manos, los Apóstoles y sus sucesores han transmitido el don del Espíritu Santo a los bautizados. De este modo, la Iglesia continúa a lo largo de los siglos viviendo del Espíritu y comunicándolo a sus fieles.
¿Por qué se llama Confirmación o Crismación?
Se llama Confirmación porque fortalece y completa la gracia recibida en el Bautismo. También recibe el nombre de Crismación porque uno de sus elementos esenciales es la unción con el Santo Crisma, un aceite consagrado que simboliza la presencia y la acción del Espíritu Santo en la vida del creyente.
¿Cuál es el rito esencial de la Confirmación?
El rito esencial de la Confirmación consiste en la unción con el Santo Crisma, realizada mediante la imposición de las manos por parte del ministro. En la Iglesia de Occidente, esta unción se hace sobre la frente del bautizado, acompañada de las palabras: “Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”. Este gesto expresa de forma visible la transmisión del Espíritu.
¿Cuál es el efecto de la Confirmación?
La Confirmación produce una especial efusión del Espíritu Santo, similar a la que tuvo lugar en Pentecostés. Este sacramento imprime en el alma un carácter indeleble y fortalece la gracia bautismal, uniendo más profundamente al creyente con Cristo y con la Iglesia. Además, refuerza los dones del Espíritu Santo y concede la fortaleza necesaria para vivir y dar testimonio de la fe cristiana.
¿Quién puede recibir este sacramento?
Puede recibir la Confirmación toda persona que ya haya sido bautizada, y solo puede recibirse una vez. Para que el sacramento dé fruto, es necesario estar en gracia de Dios y prepararse adecuadamente para acoger el don del Espíritu Santo.
¿Quién es el ministro de la Confirmación?
El ministro originario de la Confirmación es el obispo, lo que manifiesta el vínculo del confirmado con la Iglesia en su dimensión apostólica. En algunos casos, también puede administrarlo un presbítero, especialmente en las Iglesias orientales o en situaciones particulares, utilizando siempre el Santo Crisma consagrado por el obispo, como signo de esa unión con la Iglesia.